Las fases del duelo: qué son y por qué no siempre se viven en orden

Cuando perdemos a alguien, es habitual preguntarse si lo que sentimos es normal. Un día parece que avanzamos y al siguiente volvemos a sentirnos como al principio. Conocer las fases del duelo puede ayudarte a ponerle nombre a lo que vives y a entenderte con más amabilidad.

Pero conviene decirlo desde el principio: las fases del duelo no son un camino recto ni una lista que haya que completar. Son mapas. Sirven para orientarse, no para medir si lo estás haciendo bien.

Las cinco fases del duelo de Kübler-Ross

El modelo más conocido es el de la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, que en 1969 describió cinco fases a partir de su trabajo con personas que se enfrentaban a su propia muerte. Con el tiempo, se popularizó para explicar el duelo en general.

  • Negación: «Esto no puede estar pasando». Una forma de protegernos de un impacto demasiado grande para asimilarlo de golpe.
  • Ira: rabia hacia la situación, hacia otras personas, hacia quien se ha ido o hacia uno mismo.
  • Negociación: pensamientos del tipo «si hubiera…» o «si al menos…», buscando una manera de cambiar lo que ya no se puede cambiar.
  • Tristeza: el dolor profundo de la ausencia, cuando la pérdida se hace real.
  • Aceptación: no significa olvidar ni que deje de doler, sino empezar a integrar la pérdida en la propia vida.

La propia Kübler-Ross insistió en que no todas las personas pasan por todas las fases, ni en este orden. Se puede ir y volver, sentir varias a la vez o saltarse alguna.

Las fases del duelo según Alba Payàs

Alba Payàs, psicoterapeuta de Barcelona y una de las grandes referentes en duelo en nuestro país, propone un modelo integrativo-relacional con cuatro momentos que suelen sucederse, aunque a menudo se superponen:

  • Choque o aturdimiento: los primeros momentos tras la pérdida, con sensación de irrealidad, bloqueo o incredulidad.
  • Protección o evitación: la mente regula cuánto dolor puede sostener. A veces evitamos pensar en lo ocurrido, nos volcamos en tareas o sentimos que aún no ha pasado del todo.
  • Integración y conexión: aceptar la muerte con la cabeza es un paso pequeño; aceptarla con el corazón es un paso grande. Esta fase empieza cuando nos permitimos sentir y explorar lo que la pérdida nos mueve.
  • Crecimiento y transformación: el duelo puede cambiar profundamente nuestra identidad, nuestras relaciones y lo que consideramos importante en la vida.

Payàs también subraya la importancia de las tareas que acompañan al proceso: expresar las emociones, los rituales de despedida y cerrar lo que quedó pendiente a través del perdón, el agradecimiento y el adiós.

Las tareas del duelo de Worden

El psicólogo William Worden propone pensar el duelo no como fases que se atraviesan, sino como tareas en las que la persona participa activamente:

  • Aceptar la realidad de la pérdida.
  • Elaborar el dolor y las emociones que la acompañan.
  • Adaptarse a un mundo en el que la persona ya no está.
  • Encontrar una forma de seguir vinculada a ella mientras se continúa con la propia vida.

Esta mirada ayuda a entender que el duelo no es algo que simplemente «pasa», sino un trabajo que hacemos, a nuestro ritmo.

Ir y venir: por qué el duelo no es lineal

Las investigadoras Margaret Stroebe y Henk Schut describieron el duelo como un movimiento de ida y vuelta entre dos polos: momentos centrados en la pérdida, como recordar, llorar o echar de menos, y momentos centrados en seguir viviendo, como volver al trabajo, ocuparse de la casa o disfrutar de algo.

Ese vaivén no es un retroceso, sino la forma natural en que el duelo avanza. Permitirte descansar del dolor no significa olvidar, y volver a sentirlo no significa que no estés avanzando.

¿Cuánto dura el duelo?

No hay un plazo. Depende de la relación que teníamos, de cómo fue la pérdida, de los apoyos que tenemos y de nuestra historia personal. Es habitual que el dolor más intenso se vaya suavizando con los meses, aunque fechas como aniversarios, cumpleaños o el 1 de noviembre puedan reactivarlo durante años.

Cuándo el duelo se complica

A veces el duelo no sigue su curso: el dolor no cede, la vida se detiene o el recuerdo de cómo ocurrió la muerte ocupa todo el espacio. Esto es más frecuente tras pérdidas repentinas, violentas o por suicidio. Si te reconoces aquí, quizá te ayude leer sobre el duelo traumático, y saber que en esos casos el acompañamiento profesional puede marcar una gran diferencia.

No tienes que atravesarlo en soledad

En el espacio colaboran psicólogas y psicólogos sanitarios con experiencia en acompañar duelos, de forma presencial en Barcelona y online. Puedes conocer a cada profesional o escribirnos y te orientamos sobre quién puede acompañarte mejor.

Si tienes pensamientos de hacerte daño, llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible las 24 horas. En caso de emergencia, llama al 112.

Para saber más

  • Kübler-Ross, E. (1969). Sobre la muerte y los moribundos. Grijalbo.
  • Payàs, A. (2010). Las tareas del duelo. Paidós.
  • Payàs, A. (2014). El mensaje de las lágrimas. Paidós.
  • Worden, J. W. El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Paidós.
  • Stroebe, M. y Schut, H. (1999). The dual process model of coping with bereavement. Death Studies, 23(3), 197-224.
Imagen de Patricia Cabrera

Patricia Cabrera

Psicóloga sanitaria colegiada (nº 17.349) especializada en trauma. Terapeuta EMDR con Nivel II acreditado por la Asociación EMDR España y nivel I en el abordaje IFS. Integro EMDR e IFS en mi práctica en Barcelona y online.

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