¿Qué es la terapia EMDR y cómo puede ayudarte a sanar el trauma?

Si has llegado hasta aquí, probablemente has escuchado hablar de la terapia EMDR y te preguntas en qué consiste exactamente, si puede ser para ti y qué esperar si decides probarla. En este artículo te lo explicamos de forma clara y sin tecnicismos.

¿Qué significa EMDR?

EMDR son las siglas en inglés de Eye Movement Desensitization and Reprocessing, que en español significa Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares. El nombre puede sonar complejo, pero la idea detrás es más sencilla de lo que parece.

¿En qué consiste la terapia EMDR?

La terapia EMDR fue desarrollada en los años 80 por la psicóloga Francine Shapiro y, desde entonces, se ha convertido en uno de los tratamientos con mayor evidencia científica para el trauma y el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

La base del EMDR parte de una observación: el cerebro tiene una capacidad natural para procesar y sanar experiencias difíciles, de forma similar a como lo hace durante el sueño REM. Sin embargo, cuando una experiencia es demasiado intensa o abrumadora, ese procesamiento se bloquea. El recuerdo queda «atascado», con toda la carga emocional intacta, y puede seguir activándose mucho tiempo después aunque el peligro ya haya pasado.

La terapia EMDR trabaja precisamente sobre esos recuerdos bloqueados, ayudando al cerebro a procesarlos de forma que pierdan su carga emocional y dejen de interferir en tu vida presente.

 

¿Cómo funciona una sesión de EMDR?

La terapia EMDR se desarrolla a lo largo de 8 fases, y es importante entenderlas para tener unas expectativas realistas del proceso.

Las dos primeras fases son fundamentales y no deben apresurarse. En la fase 1, el terapeuta recoge tu historia y evalúa tu situación para entender qué necesita ser trabajado y en qué orden. En la fase 2, se trabaja la estabilización: aprendes herramientas de regulación emocional y se construye un vínculo terapéutico sólido que te permita afrontar el trabajo posterior con seguridad. En casos de trauma complejo, esta fase puede durar varias sesiones, y es tan importante como el procesamiento en sí.

Es a partir de la fase 3 cuando comienza el trabajo con la estimulación bilateral: el terapeuta te guía para traer a la mente el recuerdo o la experiencia difícil mientras realizas movimientos oculares, escuchas sonidos alternos o recibes tapping (golpecitos suaves en las manos, las rodillas o a través del abrazo de la mariposa). Esta estimulación activa los dos hemisferios del cerebro de forma alternada, facilitando que el sistema nervioso procese la experiencia de una manera que antes no era posible. Las fases 4 a 8 profundizan y completan ese procesamiento, integrando creencias positivas y verificando que el cambio se ha consolidado.

Poco a poco, el recuerdo pierde intensidad emocional: sigue existiendo, pero ya no duele de la misma manera ni tiene el mismo poder de activarte.

Algo importante: en EMDR no es necesario relatar el trauma en detalle ni revivirlo. El proceso puede hacerse incluso sin verbalizar el contenido del recuerdo, lo que lo hace especialmente adecuado para personas que sienten que no están listas para hablar de lo que les ocurrió.

¿Para qué sirve el EMDR?

Aunque el EMDR nació como tratamiento para el TEPT, su aplicación se ha ampliado considerablemente. Puede ser útil en una amplia variedad de situaciones:

  • Trauma complejo y experiencias difíciles de la infancia
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
  • Ansiedad, fobias y ataques de pánico
  • Duelos complicados
  • Depresión vinculada a experiencias del pasado
  • Baja autoestima y creencias limitantes sobre uno mismo
  • Dificultades en las relaciones vinculadas a experiencias pasadas

¿Tengo que revivir el trauma para que funcione?

Esta es una de las preguntas más frecuentes, y la respuesta es no. Una de las características que distingue al EMDR de otras terapias es precisamente que no requiere que el paciente reviva el dolor para poder procesarlo. El trabajo se hace de forma gradual y siempre dentro de lo que cada persona puede sostener en ese momento.

¿Cuánto tiempo dura un proceso de EMDR?

No hay una respuesta única, porque depende de cada persona, de la naturaleza del trauma y de cuántos recuerdos necesitan ser procesados. En algunos casos, unas pocas sesiones centradas en un evento concreto pueden ser suficientes. En otros, como en el trauma complejo o el trauma de la infancia (trauma del desarrollo), el proceso es más largo y requiere primero una fase de estabilización antes de entrar en el procesamiento propiamente dicho.

¿Es la terapia EMDR adecuada para mí?

Si reconoces alguna de estas situaciones, el EMDR podría ser una buena opción para ti:

  • Sientes que hay experiencias del pasado que siguen condicionando tu vida hoy
  • Tienes recuerdos intrusivos, flashbacks o pesadillas
  • Reaccionas de forma intensa ante situaciones que, racionalmente, sabes que no son tan graves
  • Has intentado otras terapias pero sientes que algo no termina de resolverse
  • Sientes ansiedad, hipervigilancia o dificultad para relajarte

EMDR en el Centro de Psicología Patricia Cabrera

En nuestro centro, en Barcelona, todos los profesionales cuentan con formación avanzada en terapia EMDR. Trabajamos desde un enfoque integrador y focalizado en trauma, combinando el EMDR con otras herramientas dependiendo de cada profesional, como IFS, terapias corporales, Terapia Cognitivo-Conductual, Análisis Transacional o Terapia Gestalt, adaptando cada proceso a la historia y las necesidades de cada persona.

Si tienes dudas sobre si el EMDR es para ti, puedes contactarnos sin compromiso y te orientamos.

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