En los últimos años, fenómenos climáticos extremos como lluvias torrenciales o DANAs han dejado no solo daños materiales, sino también una huella profunda en la salud mental de muchas personas. Cuando la lluvia remueve el trauma, el cuerpo y la mente reviven memorias emocionales que creíamos superadas. En esta entrada te explico cómo y por qué se activan estas reacciones, qué síntomas pueden aparecer y por qué es tan importante pedir ayuda.
Durante el mes de julio, Catalunya vivió fuertes lluvias que encendieron las alarmas de miles de móviles en pocos segundos. Este sonido activó en muchas personas algo más profundo que una simple respuesta de emergencia: activó recuerdos dolorosos, traumas pasados y un intenso malestar emocional.
👉 Puedes leer la noticia completa publicada en Diari de Barcelona
👉 También disponible en LinkedIn
Cuando la lluvia remueve el trauma: ¿qué ocurre en nuestro sistema?
No hace falta estar en el centro de una catástrofe para verse afectado. El cuerpo tiene memoria, y cuando un estímulo (como una alerta sonora o la visión de agua acumulada) se asemeja al vivido en una experiencia traumática, el sistema nervioso responde como si estuviera ocurriendo de nuevo. Esto es precisamente lo que significa cuando la lluvia remueve el trauma.
En el artículo del Diari de Barcelona, varias personas relatan cómo revivieron el miedo y la sensación de peligro de la DANA que afectó al País Valencià meses atrás. Algunas incluso sufrieron ataques de pánico, hipervigilancia o bloqueos físicos y mentales, aunque objetivamente no estaban en riesgo. Estas reacciones son comunes tras experiencias traumáticas y forman parte del funcionamiento adaptativo del cerebro.
Trauma emocional: más allá del momento vivido
Como explico en la entrevista, no todas las personas expuestas a una emergencia desarrollan un trauma, pero sí puede haber una activación emocional intensa incluso si no se está en la “zona cero”. Distinguimos varios niveles de afectación:
-
Víctimas primarias: quienes han estado directamente en la catástrofe.
-
Secundarias: personas cercanas afectadas (familiares, amistades).
-
Terciarias: profesionales de emergencias o equipos de ayuda.
-
Cuarto y quinto nivel: comunidad afectada y quienes lo viven emocionalmente a través de los medios.
Por eso, cuando la lluvia remueve el trauma, es posible que estemos respondiendo no solo al presente, sino también a lo no procesado del pasado. Estas memorias emocionales, si no han sido integradas, pueden reactivarse de forma automática ante estímulos similares.
Reacciones comunes tras eventos climáticos traumáticos
Después de una situación de peligro, es normal experimentar:
-
Ansiedad y pensamientos intrusivos
-
Dificultad para dormir
-
Sensación de desconexión o despersonalización
-
Reacciones físicas como taquicardia o temblores
-
Sentimiento de vergüenza o culpa por haber reaccionado «demasiado»
Es importante comprender que no hay una forma «correcta» de reaccionar. Cada cuerpo responde desde su historia y su sistema de protección. Cuando la lluvia remueve el trauma, no es que seamos exagerados: es que algo dentro de nosotros está intentando protegernos de un peligro que ya ocurrió, pero cuya herida sigue abierta.
Romper el silencio: pedir ayuda es parte de la reparación
Uno de los aspectos más dolorosos que se relatan en la noticia es la sensación de vergüenza. Muchas personas se sienten “impostoras” por haber reaccionado intensamente ante una situación que, para otros, puede parecer inofensiva. Este juicio interno, muchas veces reforzado por creencias sociales (“no es para tanto”, “ya pasó”), dificulta que pidamos ayuda.
Pero reconocer que cuando la lluvia remueve el trauma se activa algo más profundo, es el primer paso para cuidarnos. No necesitamos justificar nuestro malestar ni minimizarlo.
Contar con acompañamiento psicológico puede marcar la diferencia entre cronificar el sufrimiento o iniciar un proceso de sanación. Como explico en el artículo: “Reconèixer que alguna cosa ens ha afectat no ens fa més vulnerables. Ens fa més humans”.
Si tú también has sentido ansiedad, miedo, bloqueo o desconexión ante fenómenos climáticos o situaciones parecidas, no estás solo. Y no tienes por qué atravesarlo sin apoyo.
📩 Puedes agendar una visita desde el siguiente enlace:
👉 Contacto para agendar sesión
Prepararnos emocionalmente para un mundo cambiante
El cambio climático es una realidad y, con él, las situaciones extremas también lo serán. Estar preparados no solo implica planes de evacuación o protocolos físicos. También implica cuidar nuestro mundo emocional.
Cuando cuidamos nuestra salud mental, estamos invirtiendo en resiliencia individual y colectiva. Porque cuando la lluvia remueve el trauma, lo que más necesitamos es comprensión, escucha y acompañamiento.
¿Te ha resonado alguna parte de esta historia? Puedes escribirnos para explorar cómo el acompañamiento psicológico puede ayudarte a transitar lo que estás sintiendo. La prevención emocional también es parte de nuestra preparación ante las emergencias.