En los procesos terapéuticos, hablar de recursos internos y externos en terapia es hablar de los apoyos que nos permiten sostenernos emocional y corporalmente frente a las dificultades. Estos recursos, presentes tanto en nuestro interior como en el entorno, son clave para afrontar momentos complejos, y diferentes enfoques terapéuticos como la Terapia Sensoriomotriz, la Teoría Polivagal y el EMDR los utilizan activamente para facilitar la regulación, la seguridad y la integración de experiencias difíciles.
Desde enfoques terapéuticos como la Terapia Sensoriomotriz, la Teoría Polivagal o el EMDR, los recursos personales no solo se valoran, sino que se integran activamente en el proceso terapéutico como pilares para el trabajo con experiencias difíciles o traumáticas.
¿Qué son los recursos internos y externos?
Recursos internos son aquellos que se encuentran dentro de nosotros: capacidades, sensaciones corporales, imágenes internas, creencias fortalecedoras o memorias positivas. Algunos ejemplos:
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La capacidad de respirar profundamente y notar que eso nos calma.
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Una imagen mental que nos genera seguridad, como un lugar tranquilo.
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La sensación de estabilidad al apoyar los pies firmemente en el suelo.
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Un recuerdo en el que nos sentimos validados o amados.
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Una parte de nosotras que sabe que “esto también pasará”.
Recursos externos son apoyos que vienen del entorno: personas, objetos, actividades, lugares o incluso rutinas que nos reconfortan. Por ejemplo:
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El acompañamiento de alguien en quien confiamos.
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Estar en contacto con la naturaleza o un espacio que nos transmite calma.
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Un objeto significativo, como una foto o una manta suave.
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Una actividad que nos conecta con el presente, como caminar, dibujar o hacer yoga.
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El propio proceso terapéutico.
¿Por qué son importantes los recursos internos y externos en terapia?
Desde la Terapia Sensoriomotriz, se reconoce el papel del cuerpo como recurso: cultivar la conciencia corporal permite identificar sensaciones de seguridad o autorregulación en el cuerpo y acceder a ellas cuando más lo necesitamos. Por ejemplo, algo tan simple como notar el apoyo del cuerpo en la silla o sentir la respiración puede ser un anclaje potente en momentos de desregulación.
La Teoría Polivagal, desarrollada por Stephen Porges, nos enseña que nuestro sistema nervioso está diseñado para buscar seguridad y conexión. Cuando aprendemos a reconocer las señales de nuestro cuerpo y a restablecer la sensación de seguridad (por ejemplo, a través de la voz tranquila de alguien querido, el contacto visual amable o una respiración pausada), estamos utilizando recursos que ayudan al sistema nervioso a volver a un estado de mayor regulación.
Desde el modelo EMDR, antes de abordar directamente recuerdos traumáticos, se dedica un tiempo a fortalecer los recursos del paciente: construir imágenes internas de seguridad, activar recursos somáticos o trabajar con figuras de apoyo internas. Esto permite al sistema procesar de forma más adaptativa y reducir el riesgo de sobrepasar la ventana de tolerancia.
Cómo empezar a identificar y usar tus propios recursos
Muchas veces ya estás utilizando recursos sin darte cuenta. Puedes empezar por hacerte preguntas como:
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¿Qué me ayuda a calmarme cuando estoy alterada/o?
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¿Hay algún recuerdo, imagen o lugar que me da sensación de refugio?
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¿Qué actividades me ayudan a volver al presente?
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¿Qué personas o vínculos me sostienen emocionalmente?
La terapia puede ayudarte a fortalecer esos recursos, descubrir nuevos y aprender a usarlos de forma más consciente y efectiva, especialmente si estás atravesando procesos de duelo, trauma, ansiedad o estrés.
Un recordatorio importante
Tener recursos no significa no necesitar ayuda. Al contrario: reconocerlos y usarlos es una forma de cuidado profundo, y cuando se integran en un proceso terapéutico, se convierten en aliados fundamentales para el crecimiento, la sanación y el fortalecimiento personal.
Trabajar con recursos internos y externos en terapia permite al sistema nervioso encontrar puntos de apoyo reales para autorregularse y avanzar en la integración emocional.
Además que explorar y fortalecer los recursos internos y externos en terapia es una parte fundamental del proceso, especialmente en intervenciones centradas en el trauma.
Si estás en un momento difícil, quizá ya tienes más recursos de los que crees. Y si no sabes cómo acceder a ellos, estamos aquí para ayudarte a encontrarlos.